Sexualidad y Discapacidad S11.Ep.3

sexualidad y discapacidad s11.ep.3

«En este episodio de Realidad Desconocida, conversamos con la sexóloga Ivón Flores, creadora del proyecto Plural, para romper tabúes sobre la sexualidad en la comunidad con discapacidad. Exploramos cómo los distintos modelos sociales han impactado esta visión y analizamos dificultades añadidas como la infantilización y la falta de acceso. Además, destacamos la importancia de validar los deseos, respetar la privacidad y promover una educación sexual inclusiva que fomente la autonomía desde la infancia.»

Las «dificultades añadidas» no son problemas causados por la discapacidad en sí, sino obstáculos impuestos por la sociedad y la forma en que percibe a esta comunidad.

La experta menciona cuatro dificultades principales:

  • Infantilización: Tratar a las personas con discapacidad como «niños eternos» sin importar su edad real, limitando su autonomía.
  • Falta de acceso e inclusión: Barreras físicas o sociales que impiden la interacción y la participación activa con otras personas.
  • Ignorar los deseos: Enfocarse únicamente en las «necesidades» de cuidado y dejar de lado lo que la persona realmente quiere, lo cual es clave para el consentimiento.
  • Falta de privacidad: Restringir los espacios íntimos que toda persona necesita para conocerse y valorarse.

 El modelo de diversidad funcional cambia el enfoque:

ya no se trata solo de buscar la rehabilitación o pelear por derechos, sino de reconocer y validar la diversidad humana. En cuanto a la sexualidad, este modelo plantea que no existe una única forma «normal» de vivirla, sino múltiples «sexualidades». Valida que las personas con diversidad funcional habitan el mundo y experimentan su sexualidad de maneras muy variadas, y que todas estas formas son válidas porque parten de la dignidad humana.

 Para combatir la infantilización y fomentar la autonomía, la experta sugiere empezar la educación sexual desde la niñez, enfocándose en estos pasos prácticos:

  • Reconocer el crecimiento biológico: Aceptar que la edad cronológica y los cambios físicos continúan su curso, evitando la sobreprotección motivada por el miedo.
  • Validar mediante el afecto: Hacer que la persona se sienta aceptada y valorada tal como es desde una edad temprana.
  • Hablar de sus deseos: Ir más allá de sus «necesidades» médicas o de cuidado. Escuchar lo que realmente quieren es fundamental para que aprendan a tomar decisiones y entiendan el consentimiento.
  • Enseñar límites corporales: Explicarles que absolutamente todo su cuerpo es privado y validar su derecho a rechazar cualquier contacto físico que no deseen, aunque sea un beso en la mejilla.

 

 

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